diumenge, 4 de febrer de 2007

Los Hijos de la Ira

“Los hijos de la ira” me dan miedo. Colocan sus fantasmas en los medios de comunicación y atemorizan. Tienen un pasado cavernario, y el presente resentido, quieren que mi futuro sea espectral, como el suyo, creen en un pensamiento único, quieren que yo sea como ellos, que todos seamos como ellos. Por todo eso también me asusto. Los que me someten a un chantaje permanente para imponerme sus ideas, a imponerse ellos, a imponerme sus visiones, no deberían vivir este siglo. Esas gentes me dan espanto. Son de otro tiempo, de los lejanos lugares imaginados que recrea la ficción de las novelas. De las malas novelas de terror.
Sin embargo no tenemos más remedio que vivir entre fantasmas, con esos aparecidos que han salido del lugar en el que habitan los espíritus, los de otra dimensión. Esa dimensión molesta, terrorífica, atávica, ancestral, que siempre recurrente se aparece para influir en nuestra realidad, en la vida. El sábado 3 de febrero se celebró en Madrid el día de “los muertos vivientes”. Yo no lo celebré, todavía no soy un zombie. Cuando muera quiero estar bien muerto. Sin asustar a nadie. Sin desear a nadie que esté como yo. Quiero que me dejen vivir en paz.
Ramix lo dijo.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Existeix una paralelisme perfecte , entre aquesta realitat fantasmagórica i la sintesi, del llibre "El senyor dels anells".
Per un costat la filosofía de coexistencia pacifica dels nans. Verda, lluminosa,fertl i esperançadora, i per l´altre, El mon cavernal dels Orcos, monstres infectes, incapacitats per existir, sota la llum de la concordia.
Efectivament, a mi també em produeixen una barreja de por i repugnancia.